Salmo 62: qué significa «en Dios solamente está acallada mi alma»

Salmo 62: qué significa «en Dios solamente está acallada mi alma»

Hay un cansancio que no se arregla durmiendo. Es el de la persona que sostiene todo, que responde a todos, y que por dentro lleva semanas sin poder callar la cabeza. El Salmo 62 nace exactamente ahí: en un hombre acorralado, con gente tramando su caída, que en lugar de gritar decide hacer algo mucho más difícil que gritar. Decide callarse delante de Dios.

Este salmo se cita mucho a medias. Se repite «en Dios solamente está acallada mi alma» como si fuera una frase bonita para un cuadro, y se deja fuera todo lo demás: la conspiración, el desengaño con la gente, el dinero que no salva, y un detalle en el versículo 2 que casi ningún comentario en español explica. Vamos a verlo completo.

El Salmo 62 completo (cita bíblica)

Texto de la versión Reina-Valera 1960. El encabezado original dice: «Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David».

1 En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación.
2 Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho.
3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Tramaréis todos vosotros su caída, Como pared desplomada y como cerca derribada.
4 Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah
5 Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza.
6 Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.
7 En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.
8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah
9 Por cierto, como un soplo son los hijos de los hombres, como una mentira los hijos de varón; Pesándolos a todos igualmente en la balanza, Serán menos que nada.
10 No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis; Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.
11 Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder,
12 Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Qué significa «en Dios solamente está acallada mi alma»

La palabra que la Reina-Valera traduce como «acallada» es el hebreo dumiyá, que significa silencio, quietud, el estar sin hablar. La frase, traducida lo más literalmente posible, sería algo así como: «solo hacia Dios, silencio, alma mía».

Eso cambia bastante la lectura. No dice que el alma esté tranquila porque el problema se resolvió. Dice que el alma deja de hablar. Y si lees el salmo entero entiendes por qué: David está rodeado de palabras. Gente que consulta contra él, que ama la mentira, que bendice con la boca y maldice por dentro. Todo el conflicto es verbal. Y su respuesta no es contestar mejor, sino callarse en la única dirección donde el silencio no es derrota.

Hay una diferencia enorme entre estar callado porque no tienes nada que decir y estar callado porque decidiste dejar de defenderte tú. El Salmo 62 habla del segundo.

«Acallada», «reposa» o «espera en silencio»: por qué tu Biblia no dice lo mismo

Si buscas este versículo en internet vas a encontrar tres frases distintas, y las tres son el mismo texto:

  • Reina-Valera 1960: «En Dios solamente está acallada mi alma».
  • Nueva Versión Internacional: «Solo en Dios halla descanso mi alma».
  • La Biblia de las Américas: «En Dios solamente espera en silencio mi alma».

Ninguna se equivoca. Dumiyá es un sustantivo, no un verbo, y el hebreo no pone el verbo «estar»: hay que suplirlo al traducir. De ahí que unos elijan el silencio (más literal) y otros el descanso (más comprensible). Lo importante es que el descanso del que habla la NVI es consecuencia del silencio del que habla la LBLA, no una alternativa. Primero se calla el alma; después descansa.

La palabra que se repite seis veces y casi nadie explica

El Salmo 62 está construido sobre una sola palabra hebrea: ak. En la Reina-Valera aparece traducida como «solamente» y, una vez, como «por cierto». Está en los versículos 1, 2, 4, 5, 6 y 9. Seis veces en doce versículos.

Y aquí está lo interesante, que es lo que casi ningún estudio en español señala: esa misma palabra se usa para las dos cosas opuestas del salmo.

  • En los versículos 1, 2, 5 y 6 apunta a Dios: solamente él es roca, solamente en él reposa el alma.
  • En el versículo 4 apunta a los enemigos: solamente consultan para derribarlo. Es decir: no hacen otra cosa.
  • En el versículo 9 apunta a las personas en general: por cierto, son como un soplo.

El salmo usa la misma llave para abrir dos puertas. Con una dice «esto es lo único sólido». Con la otra dice «esto es lo único que hay al otro lado, y no pesa nada». No es un salmo sobre sentirse mejor: es un salmo sobre dónde está apoyado tu peso.

«No resbalaré mucho» y después «no resbalaré»: el detalle del versículo 2

Lee seguidos el versículo 2 y el versículo 6. Son casi idénticos, con una diferencia:

  • v. 2: «Es mi refugio, no resbalaré mucho».
  • v. 6: «Es mi refugio, no resbalaré».

No es un error de imprenta ni una licencia del traductor. En el hebreo, el versículo 2 lleva la palabra rabbá («mucho», «en gran manera») y el versículo 6 no la lleva. Es una diferencia real en el texto, y la Reina-Valera es de las pocas versiones en español que la respeta en vez de igualar las dos frases.

¿Qué pasó entre el versículo 2 y el versículo 6? Pasaron el versículo 3 y el 4: David miró de frente lo que le estaban haciendo. Y pasó el 5: se habló a sí mismo. Empieza diciendo «no me voy a caer del todo» y termina diciendo «no me voy a caer». Su circunstancia no cambió en esos cuatro versículos. Cambió su certeza.

Si hoy solo puedes decir «no me voy a hundir del todo», estás exactamente donde estaba David en el versículo 2. Y eso ya es fe. La otra frase llega más adelante.

El Salmo 62 versículo por versículo

Versículos 1-2. El salmo abre sin introducción, sin queja y sin petición: abre con una conclusión. David ya pasó por el proceso y empieza el poema por donde otros lo terminan. La «roca» aquí no es un adorno poético: en el desierto de Judea, una peña alta era el sitio literal donde te metías cuando te perseguían.

Versículos 3-4. Aparece el problema, y es un problema de personas, no de circunstancias. «Como pared desplomada y como cerca derribada»: así lo ven ellos, ya caído, solo falta empujar. Lo más duro está en el 4: «con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón». Es la traición de quien te saluda bien. Si estás pasando por eso, este salmo lo nombra sin suavizarlo.

Versículo 5. El giro del salmo. David deja de hablar de Dios y empieza a hablarle a su propia alma: «Alma mía, en Dios solamente reposa». Es una orden que se da a sí mismo. Hay un momento en que uno tiene que dejar de escuchar lo que se está diciendo por dentro y empezar a decirse algo distinto.

Versículos 6-7. Repite lo del principio, pero ya sin el «mucho», y añade «mi gloria». En un momento en que quieren arrojarlo de su grandeza (v. 4), él responde que su honor no estaba ahí guardado.

Versículo 8. El único versículo dirigido a otros: «Derramad delante de él vuestro corazón». El verbo es el de vaciar un recipiente hasta el fondo. Fíjate en el orden del salmo: primero el alma se calla delante de Dios, y después se derrama delante de Dios. El silencio del versículo 1 no es tragarse las cosas; es dejar de decírselas a todo el mundo menos a él.

Versículos 9-10. Aquí el salmo se vuelve incómodo. Pesa en una balanza a las personas y a las riquezas, y las dos dan menos que nada. No es desprecio: es proporción. «Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas» no dice que sea malo que aumenten. Dice dónde no se apoya el peso.

Versículos 11-12. El cierre. «Una vez habló Dios; dos veces he oído esto» es una fórmula hebrea para decir que algo quedó firme, sin discusión. Y lo que quedó firme son dos cosas juntas: que de Dios es el poder y que de Dios es la misericordia. Un Dios con poder y sin misericordia daría miedo. Con misericordia y sin poder no serviría de nada. El salmo termina afirmando las dos.

Quién escribió el Salmo 62 y en qué momento

El encabezado lo atribuye a David y lo dedica «al músico principal, a Jedutún». Jedutún era uno de los tres directores de música que David puso al frente del culto, junto con Asaf y Hemán. Su nombre aparece también en los encabezados de los Salmos 39 y 77, y los tres comparten un aire parecido: son salmos reflexivos, de los que piensan en voz baja.

El texto no dice qué episodio concreto está detrás. Por el contenido —conspiración, gente que quiere arrojarlo de su posición, aliados de doble cara— muchos lo sitúan en la rebelión de Absalón, cuando David perdió el trono por la traición de los suyos. No se puede afirmar con certeza, y conviene desconfiar de las páginas que lo dan por seguro. Lo que sí es seguro es la situación: alguien con poder y con enemigos dentro de casa.

Lo que el Salmo 62 no promete

Conviene decirlo, porque este salmo se usa a veces como si fuera un amuleto. El Salmo 62 no promete que los que traman contra ti se detengan. De hecho el salmo termina y ellos siguen ahí. No promete que recuperes la posición que perdiste. Y no promete que dejes de sentir el golpe.

Lo que promete es un lugar donde apoyarte que no depende de nada de eso. Roca, salvación, refugio. Y una última palabra, la del versículo 12: que quien tiene el poder también tiene la misericordia, y que a cada uno le paga conforme a su obra. Es decir: lo que te hicieron no queda sin mirar. No te toca a ti cobrarlo.

Si lo que estás viviendo es más miedo que traición, el Salmo 91 trabaja esa otra pieza. Y si vienes de una caída de la que todavía estás saliendo, el Salmo 40 es el que habla de eso.

Una oración con el Salmo 62 para cuando ya no puedes más

Señor, hoy no vengo con argumentos. Vengo callado, porque llevo demasiado tiempo explicándome y ya no me quedan palabras.

Tú sabes lo que se está diciendo de mí y lo que se está tramando donde no lo veo. No te pido que me des la razón: te pido que seas mi roca, porque he descubierto que todo lo demás en lo que me apoyaba pesa menos de lo que yo creía.

Delante de ti derramo el corazón entero, sin editarlo. Lo que me duele, lo que me da rabia y lo que no me atrevo a decirle a nadie.

Hoy solo puedo decir que no me voy a hundir del todo. Llévame hasta el día en que pueda decir, sin el «del todo», que no resbalaré. Tuyo es el poder y tuya es la misericordia. Amén.

Qué hacer hoy

  1. Cállate en una sola dirección. Elige un asunto que llevas semanas explicando a distintas personas y hoy no se lo cuentes a nadie más. Cuéntaselo solo a Dios.
  2. Háblate como David en el versículo 5. En voz alta si hace falta: «Alma mía, en Dios solamente reposa». Es raro la primera vez. Funciona igual.
  3. Haz el ejercicio del versículo 8. Diez minutos, sin bonito ni ordenado: derrama todo lo que hay. El salmo lo autoriza.
  4. Revisa la balanza del versículo 10. Pregúntate qué es hoy tu roca de verdad: ¿el trabajo, el dinero, la opinión de alguien? Sin culpa. Solo míralo.

Preguntas frecuentes sobre el Salmo 62

¿Cuál es el mensaje principal del Salmo 62?

Que solo Dios es un apoyo firme, y que todo lo demás —las personas, el poder, el dinero— pesa mucho menos de lo que aparenta. El salmo lo dice con una sola palabra repetida seis veces: «solamente».

¿Qué significa «acallada» en el Salmo 62:1?

Traduce el hebreo dumiyá, que es silencio o quietud. No significa que el problema desapareció, sino que el alma deja de defenderse y de dar explicaciones, y se queda quieta delante de Dios.

¿Por qué el versículo 2 dice «no resbalaré mucho» y el 6 dice «no resbalaré»?

Porque en el hebreo son distintos: el versículo 2 incluye la palabra rabbá («mucho») y el 6 no. Es una diferencia real del texto, y refleja cómo crece la confianza del salmista a lo largo del poema.

¿Qué significa «Selah» en el Salmo 62?

No se sabe con seguridad. La explicación más aceptada es que era una indicación musical: una pausa, o un cambio de intensidad. Aparece en los versículos 4 y 8, justo después de los dos momentos más cargados del salmo.

¿Quién escribió el Salmo 62?

El encabezado lo atribuye a David y lo dedica a Jedutún, uno de los directores de música del templo. El texto no indica el episodio exacto de su vida al que corresponde.

¿Cuándo se recomienda orar el Salmo 62?

Cuando el problema son personas: traiciones, murmuraciones, ambientes de doble cara. Y cuando llegas al agotamiento de estar defendiéndote todo el tiempo. Es un salmo para dejar de pelear con palabras.

Antes de cerrar

Si de todo el Salmo 62 te llevas una sola cosa, que sea el versículo 5: «Alma mía, en Dios solamente reposa». Fíjate en que David no espera a sentirlo. Se lo ordena. La calma de este salmo no llega porque las cosas se arreglen, llega porque alguien decide dónde poner el peso antes de que se arreglen.

Si esta noche te cuesta apagar la cabeza, el salmo para dormir continúa por ahí. Y si lo que necesitas es recordar quién te sostiene mientras tanto, el Salmo 121 es el siguiente paso natural.